Vivo en Monterrey, Nuevo León, desde los 15 años, y una de las cosas que más me gusta de esta ciudad es estar rodeada de montañas. Forman parte del paisaje cotidiano y, de alguna manera, terminan acompañándote cada día.
Con el tiempo, desarrollé una profunda admiración por ellas. Hay algo especial en verlas por la mañana: una sensación de calma, grandeza y familiaridad difícil de describir. Este pequeño collage nació como una forma de rendir homenaje a esos paisajes que se han convertido en parte de mi vida y de expresar mi gratitud por vivir en un lugar rodeado de tanta belleza natural.
Las últimas tres fotografías fueron tomadas por mí.
Enjoy! ☻






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